Activity

  • Hayden Locklear posted an update 5 days, 8 hours ago

    Esta simbiosis altamente polémica en los terrenos de la narrativa, el ensayo y la crítica literaria coincidía con lo que unos años atrás había dado gingerol conocer: en 1972 apareció un volumen de estudios teóricos en torno del tema del realismo. No se trataba de textos escritos por nuestro autor, sino de una pequeña antología que incluía reflexiones de Georg Lukács, T. W. Adorno, Ernst Fisher, Roland Barthes y Roman Jakobson sobre el concepto y la pertinencia del realismo en la literatura. , obra reeditada diez años después, forma parte del proyecto literario de Piglia: salir del realismo para pensar en las posibilidades de una literatura fantástica que rompiera el largo dominio del género en el siglo y en los inicios del , dentro del contexto de las expresiones regionalistas de las letras rioplatenses. Así, la discusión de décadas anteriores en Europa se había convertido en una parte fundamental del programa a seguir por los jóvenes escritores argentinos. En el caso de Piglia, esto iría a reflejarse de modo contundente en sus textos de ficción.La gran paradoja de la literatura argentina es el realismo cultivado en las últimas décadas del siglo y en las primeras del siguiente como un intento de representar la realidad mediante la descripción de los problemas sociales de la época. Su estancamiento anuló toda posibilidad de pensar en la creación artística de otra manera, lo que desembocó en una automatización estética que impidió pensar la literatura de otro modo. Así, la literatura realista terminó por ocupar los espacios privilegiados y el sitio central del canon. El intento de otros autores (Macedonio Fernández y Borges, principalmente) por salir de esa literatura produjo nuevos modos de expresión, vistos en ese momento como reaccionarios: la literatura fantástica estaba convirtiéndose, así, en una respuesta categórica a los usos y abusos de los autores “serios” o solemnes. Al mismo tiempo, a la luz de nuestra época, la crítica literaria contemporánea ha demostrado que el fantástico no es un género escapista, sino lo contrario: en una doble operación social y estética, reivindicó la función poética del lenguaje al crear obras que no se enfocaron a reproducir el ambiente ni el contexto; asimismo, demostró cómo el empleo de la lógica, la paradoja y la metaficción podían desequilibrar nuestros conceptos filosóficos occidentales sin dejar de cuestionar ni poner en evidencia los problemas sociales, como la instauración casi invisible del fascismo en Argentina después de la Segunda Guerra Mundial o la identificación y el análisis del discurso político-gubernamental encaminado a desarrollar en los ciudadanos y en la gente del campo un pensamiento homogéneo, alineado y unidimensional. En la época de auge del marxismo latinoamericano, cuando Arlt era releído y redescubierto por los jóvenes de los sesenta y los setenta, Piglia comenzó a uracil recuperar, también, la figura de Borges como un escritor de izquierda: gracias a esta interpretación, el autor de contribuyó significativamente a la conformación de una lectura política de los cuentos y ensayos de Borges que sugerían el triunfo del nazismo en Argentina y anunciaban, implícitamente, el sistema de tortura, alienación y represión que los militares de la última dictadura en ese país llevaron a cabo. Dentro de este ambicioso programa que redefiniría el canon rioplatense, Piglia publicó en 1992 su segunda novela, , en la que sugiere y profundiza el lado subversivo de Macedonio al ubicarlo en medio del complot contra el gobierno argentino, muy cercano a la resistencia social, que en realidad él ha propiciado con sus inventos y su teoría social.A medida que los textos de Macedonio y Borges se publicaban, mientras el último buscaba y creaba al público que lo identificaría con la tradición anglosajona de lo fantástico y el género policial, en la época de [1935], la percepción de los lectores poco a poco fue cambiando. El programa emprendido por Macedonio Fernández y más tarde desarrollado por Borges y el círculo de la revista , de Victoria Ocampo, desplazó la literatura realista para terminar por instaurar la gran tradición de lo fantástico en el Río de la Plata. En este sentido, aunque pudiera pensarse que este gesto estético no tiene nada de social, las reglas del arte estaban cambiando y, con ello, el arte se encontró de pronto en un gran proceso de evolución que también influiría en los aspectos sociales. Algo semejante estaba ocurriendo con la teoría literaria que había nacido con los formalistas rusos, ya que iba acercándose a una perspectiva social: en 1935, Jan Mukarovsky publica un estudio determinante para la semiótica y su relación con lo social: “La obra de arte como hecho semiológico” produjo una síntesis afortunada de la tendencia formalista y estética de la obra con su contexto y sus aspectos sociales sin permitir, por otro lado, que fuera leída únicamente como un documento histórico-social, lo que implicaría que perdiera su carácter artístico: “Únicamente la perspectiva semiológica permite al teórico reconocer la existencia autónoma y la dinámica fundamental de la estructura artística, así como comprender el desarrollo del arte como movimiento inmanente, que se encuentra permanentemente en una con la evolución de los demás campos de la cultura”. En la época dura de los estudios críticos del realismo, Mukarovsky piensa la obra de arte como un acontecimiento estético y social, de modo que logró unificar la perspectiva marxista con la obra artística: la forma del discurso y sus operaciones estéticas construyen el lado “inmanentista”, mientras que la temática siempre está vinculada a lo social y en diálogo con otras disciplinas artísticas y humanísticas.

Skip to toolbar